Sin nada que hacer

Y me quitaron noviembre, se fue tan pronto, así tan rápido, ayer estaba escribiendo mi ultimo post y hoy ya hasta puse el arbolito de navidad y compré mi noche buena. Me empezaron a robar el mes desde que terminó la temporada de Todos Santos, inmediatamente en las tiendas comenzaron a abarrotarlas de renos, duendes, santas, villancicos y tanto chunche navideño, ahora solo falta que a estas fechas ya me empiecen a desear ¡feliz 14 de febrero! Así no se puede, si de por si me agobia que pase el tiempo, con esto es peor.

Se me pasó ese mes completo y ¡sin escribir nada! no había caído en cuenta que dejé de escribir, y no porque no tuviera tiempo, si no que se me pasó, así nomás, como cuando se te pasa tomarte un medicanto o cuando te pasas un semáforo en rojo, en fin.

¿Les ha pasado que hay días en los cuales llegas al trabajo y no tienes nada que hacer? ¿No? bueno, a mi si -y últimamente es muy seguido-, pensarán ¡Que afortunado es! pero definitivamente no es así, me aburre no tener nada que hacer, me aburre tener que esperar tanto para entrar a mi primer clase del día -y es la única por cierto-, estoy en un momento en el que me siento como un parásito, ya no encuentro sentido a lo que hago, y eso, me da miedo, posiblemente es algo pasajero, pero ya me está hartando, me siento como se siente un diputado -o como me imagino que se siente-, pues me pagan aún cuando no esté haciendo mucho y eso definitivamente no me agrada -creo que no sería feliz siendo diputado-.

Pero no se crean que realmente no tengo NADA que hacer, si lo hay, detallitos, cosas que no son ni importantes ni urgentes, bueno, hay un pendiente por ahí que si es importante y, también urgente, pero ya he llegado a ese punto donde me da igual trabajar o no, si al final del día ni reconocen las cosas buenas que hago y en ocasiones hasta las malas las pasan por algo, no es bueno, lo admito pero me he dejado arrastrar por el pésimo ambiente laboral de la mayoría de las instituciones públicas, de la burocracia, de los malos compañeros zánganos que esos ni aún teniendo trabajo lo hacen, esos que llegan a la oficina y se toman su interminable media hora para ir a "tragar" sus sagrados alimentos a la cafetería, cuando pueden hacerlo en su casa, o lo que es peor que desayunen en su cubículo y apesten el aire a cuanta garnacha se les ocurra.

Necesito ya pensar en hacer otras cosas, siempre me he distinguido por tener ideas e iniciativa, pero en estos momentos estoy apagado, la desidia me está abrazando, la ociosidad me invita a jugar Candy Crush, la rutina me lleva del trabajo a la casa, la flojera me envuelve en las sábanas cada mañana y así voy terminando el año.

Suelo aburrirme fácilmente y perder el entusiasmo tan pronto como lo encuentro, ¡ya quiero que termine el cuatrimestre! ¡el año! estoy ansioso de cosas y actividades nuevas, nuevos horarios,  nuevos alumnos, nuevas rutinas... blah! en fin será la misma cosa después de haber transcurrido un mes y ahí estaré deseando que se termine para iniciar otro.



Comentarios

Entradas populares