Tradiciones
Ayer nos fuimos a la Feria del pueblo de Calmeca, una comunidad perteneciente al municipio de Tepexco, al suroeste del Estado de Puebla, casi en los límites con el Estado de Morelos. De entrada no pensé encontrar tanta gente, a eso de las 2 de la tarde ya era difícil hallar lugar para estacionarse, con suerte había un cupo a unas cuadras de la iglesia. Los vehículos de transporte público o mejor conocidos como "combis" portaban invitaciones difíciles de pasar por alto, llegaban repletas de personas que como yo iban a la feria.
Una vez que nos encontramos con Santy, nuestro anfitrión, nos condujo a la iglesia, entre variedad de puestos. Lo que me llamó la atención en esta feria, es que aún se conserva la venta de productos artesanales, típicos de la región, en otros lugares, es muy común observar puestos y puestos de piratería, no digo que en este lugar no los haya si no que no abundan, en cambio es bonito ver la venta de metates, sillas de madera e ixtle, chiquihuites, sombreros, juguetes de madera, hierbas para curar dolencias, nieves, helados, elotes, frituras, dulces, pan y comida, mucha comida.
Una vez llegando a la plaza, encontramos los juegos mecánicos, esos que nos les presté mucha atención porque eso de la adrenalina no es lo mío, por lo que seguimos rumbo al templo de San Juan Apóstol. Llegando a la entrada principal, nos recibió un arco cubierto de papel dorado y adornado de diversas figurillas de palma que son artesanías originales de la comunidad, flores de cucharilla y muchos colores. La iglesia es pequeña, pintada de color azul, que al levantar la vista, la torre se confunde con el cielo, dentro hay varias imágenes de Santos y en el centro, en un nicho de cristal, de apenas unos 50 centímetros, se ve a la representación del Santo venerado.
En el atrio, se escucha música de diferentes instrumentos, diferentes ritmos se perciben, lo que indica que hay más de un grupo de danzantes, la gente se arremolina para ver a los famosos "Chinelos" originarios de Morelos, a unos cuantos metros están los "Tecuanes" de Acatlán y más allá se ve un baile de personas vestidas de vaqueros, de quienes olvidé preguntar el nombre de su baile.
Después de caminar algunos minutos y sentir un poco de cansancio por el sol, nos dirigimos a casa de nuestro amigo. Allí nos ofrecieron mole poblano con pollo, arroz y frijoles, claro, no podía faltar la cerveza para acompañar la comida. Todo estuvo muy bien, sobre todo por la hospitalidad de la gente y agradezco a la familia de San que amablemente nos recibió en su casa.
Gracias por todo y hasta pronto.












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