Tu primera vez

No es fácil escribir cuando haz tenido miles de pendientes que resolver en el trabajo, no es fácil elegir un tema cuando hay muchos dando vueltas en la cabeza y quieren salir todos a la vez, es difícil hallar un momento y un lugar adecuado para escribir y es mucho más difícil escribir en una laptop que no es la tuya. Cosa rara, uno se acostumbra tanto a sus pertenencias, les halla uno el modo que de pronto el usar otras resulta incómodo, así que si aparece un carácter de más o falta un acento es porque estoy escribiendo en equipo ajeno, en fin, vayamos al grano.

Cuando uno se dedica a la docencia, tiene la oportunidad de conocer a un sin fin de personas, jóvenes principalmente, si se es profesor en nivel superior se conoce a un sin número de personalidades, en lo personal nunca me he visto dando clases en educación básica creo que no toleraría a muchachitos traviesos, gritones, tampoco me veo en educación media superior, considero que es una etapa difícil para todos, es la edad creo yo, donde se toman decisiones importantes en la vida, desde decidir si estudiar o mejor trabajar, que si estudio, pues ¿que estudio?, en el caso de las jóvenes, si estudian, se casan o se embarazan, aunque ésto último a veces es accidente y se embarazan, se casan y siguen estudiando, o en el peor de los casos, ni estudian, ni trabajan, ni se embarazan, viven esperando al príncipe azul o verde, que les resuelva la vida, pero bueno, esa es otra historia, el punto aquí es que siendo profesor universitario uno convive ya con personas maduras, o bueno, al menos están en ese proceso.

Hace poco recordaba una situación ocurrida el año pasado mientras dictaba una materia de Desarrollo Económico, un alumno muy participativo, respetuoso, amable, sencillo, creativo, emprendedor, animoso, optimista, lector, pensante, crítico, etc., (uno de esos que todo maestro quiere tener y que ya casi se extinguen) no alcanzó a obtener la preciada calificación aprobatoria, por cuestión de puntaje y de exceso de confianza, sorprendió a sus compañeros, me sorprendió a mí, y sobre todo a él, que argumentaba que nunca en su vida estudiantil había reprobado un solo exámen, de pronto me llegó el sentimiento pero no cedí ante el chantaje emocional, por lo que apliqué lo mismo que con todos los demás reprobados, tenían que presentar su famosa "nivelación". 

Todo esto viene porque ante los argumentos del chico para justificar su fallo, no se me ocurrió otra cosa más que decirle: Ni modo hijo, sé que nunca te había ocurrido ésto, pero siempre hay una primera vez y dicen que la primera vez siempre duele. Entonces el joven, haciendo uso de sus facultades, sonriendo y hasta sonrojándose, aceptó su realidad. Después pensé en ese comentario -que tal vez para los demás pupilos fue tonto, porque no se hicieron esperar las risitas, que Dios sabrá que pensaron esas mentes sucias-, y realmente es verdad, cuando estamos acostumbrados siempre a ganar, a salirnos con la nuestra, a obtener lo que queremos, nos confiamos y creemos que nunca vamos a fallar y cuando ocurre nos duele. 

En la vida misma, las primeras veces siempre traen una mezcla de emociones y dentro de esas viene el dolor, ¿recuerdan la primera vez que recibieron un NO como respuesta? ¿dolió? por ejemplo cuando eran niños y pedían un juguete o un dulce y mamá decía ¡NO!, el corazón se hacía chiquito y las lágrimas brotaban -sin contar los berridos y revolcadas en el suelo como poseídos por el diablo-, o recuerdan cuando le pidieron a la chica más bonita del colegio que fuera su novia, y ella dijo ¡NO! mejor como amigos, o cuando terminó su primera relación amorosa y lloraron como Magdalenas y juraron ya no volver a enamorarse porque no encontrarían a alguien igual ¿dolió o no? (aunque eso creo que sigue doliendo cada vez que pasa), la primera vez que los rechazaron en una entrevista laboral, la primera vez que les pintaron el cuerno, el primer regaño, el primer partido perdido, la primer traición, el primer examen reprobado, en fin, todas estas cosas tienen algo en común, son fracasos, 

Todos esos ejemplos son pruebas no superadas, objetivos no logrados, precisamente por eso duelen, porque no es lo que nosotros esperabamos, y ese "dolor" se debe a que nunca nadie nos ha enseñado a sobrellevar el fracaso, al menos a mí nadie me dijo que iba a tener derrotas en la vida, mucho menos me enseñaron como se superaban, después de que te ocurre la primera vez, ya no resulta tan nefasto, no significa que te acostumbres, sino que vas aprendiendo y conforme te llenas de experiencias amargas es como las vas disminuyendo en tu vida, ya que dicen que de los errores se aprende más que de los éxitos.

Como dato curioso, recién leí que, en el tema de emprendimiento se está apoyando más a los emprendedores que han fallado una y dos veces, ya que cada fracaso deja un aprendizaje, la primera vez que decides iniciar una empresa y no da los resultados esperados, duele, de pronto ya no quiere uno saber nada del tema, pero la vida es así, complicada, difícil, intensa, incierta, misteriosa y si no arriesga uno pues entonces ¿cuál es el chiste? Hagamos que las cosas sucedan, no importa que duela, que punze, que lastime, Un emprendedor debe tener un alta estima, debe ser perseverante, ser fuerte ante las adversidades. Lo importante es identificar por qué se fracasó, por qué dolió, ya que eso es lo que tenemos que evitar la próxima vez, sea en la escuela, en los negocios, en el amor, en todo.

Entonces recuerden que la primera vez siempre duele, y si no les gusta el dolor, hagan algo para que ya no ocurra una segunda vez, ahora que si les gusta, les fascina, les encanta el dolor, pues allá ustedes y su masoquismo, nomás después no digan que no se los advertí.

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