Nadie se la quiere echar
Por: Leo
¿Cuántas veces te la han echado? ¿una? ¿dos? ¿tres o cuatro? o de tantas veces que te ha tocado ¿ya perdiste la cuenta?
Y ahora, peor aún ¿a cuántos o cuántas se las has echado? talvez esta pregunta es más difícil de contestar, porque podemos recordar las veces que nos la hacen, a aquellas en las que la hacemos, desde mi experiencia es así.
Hablo de "La Culpa", ¡Si! La Culpa, ese sentimiento que se te pega como lastre cuando cometes una acción indebida, y que difícilmente llegas a reconocer, por lo tanto es más fácil buscar a alguien a quien culpar. Esa palabrita "culpa", tan amiga de la otra palabrita conocida como "pretexto", van de la mano, yo diría que hasta de la familia son, algo así como primas, pues cuando te llega ese sentimiento culposo, lo primero que haces es buscar pretextos o excusas (otra palabrita malévolamente también emparentada), para salir del rollo en el que te has metido, y así sea mínima la acción que cometiste, la culpa tiene como un aguijón que te pica el pecho, justo del lado izquierdo, en ocasiones se expande hasta sentir que te falta el aire -es lo que me han contado, realmente yo no lo he sentido porque nunca he tenido la culpa...- se te sube también al cerebro y lo pone a mil, a trabajar, ese hemisferio derecho tuyo, idea las más estupendas excusas, o en ocasiones también son las más estúpidas e increíbles que en lugar de ayudarte, te joden. El punto es que entre mayor sean las repercusiones de tus actos, la culpa será mas grande, tanto, al grado de hacerte llorar y de pronto ¡Zaz! confiesas todo.
Dentro de las creativas formas que genera el cerebro para salvarte de tus burradas, está la de trasladar ese sentimiento, el procedimiento es sencillo, buscar al más incauto que se aparezca, ya sea humano, animal o cosa, mientras sirva para cubrirte, bienvenido sea. Por los objetos inanimados o por los animales no hay problema, total, no sienten -bueno eso creo, mi perro nunca se ha quejado cuando lo culpo por haber roto algo-, el problema es cuando utilizas a una persona, ¡Ahí esta el detalle! porque asumes que ya lo solucionaste, ¿recuerdas cuando eras niño y culpabas a tu hermano(a) principalmente si era menor que tú?, digo, yo lo recuerdo porque yo soy el menor y la mayoría de las veces cargaba con las culpas de mis hermanas, pero bueno cuando eres el menor el castigo no es tan grave -¡hey! entonces por eso siempre me culpaban- bueno, el punto es que a veces no medimos las consecuencias de tomar este tipo de decisiones, en pocas ocasiones somos capaces de aceptar lo que hicimos y preferimos irnos por la libre llevando en la conciencia ese peso que solo la culpa es capaz de poner.
Entonces pues, no soy psicólogo, ni escribo libros de superación personal, pero considero que cuando tomemos una decisión, cualquiera que sea, cuando emprendamos un negocio, cuando nos vayamos a vivir solos, cuando compremos un perro, cuando nos vayamos de pinta, seamos conscientes de que las cosas pueden o no salir bien, tratemos de canalizar ese sentimiento y ser responsables, aceptar cuando realmente la culpa es nuestra y no buscar excusas tontas para salir a flote, afrontar las consecuencias. Es difícil, pero es mejor ver el lado positivo, buscar alternativas para solucionar los problemas de la mejor manera, evitando dañar a otros. Ahora que si te encuentras a un buen chivo expiatorio pues ni modo, si se deja, tu ¡échasela!

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