Hasta que la muerte los separe
Son ya 7 años que llevo con ella -pensarlo ahora me hace sentir viejo-, siete años casado con ella, aunque en realidad son ya 11, si cuento desde que me comprometí. Confieso que no fue mi primera opción, que había otras que me gustaban en su momento, o más bien, me llamaban la atención, tenían su chiste, sin embargo la elegí a ella, a la fecha creo que hice bien. En aquel tiempo lo que me convenció fue su popularidad, todo mundo hablaba de ella, igual y eso me enamoró, quería tener lo que otros también querían. No investigué mucho sobre como era, sus exigencias, sus necesidades o incluso sus perspectivas a futuro, simplemente la elegí con la ilusión de ser feliz, además sinceramente a esa edad (18 años), uno sueña, toma decisiones que no necesariamente son pensadas.
Hoy puedo decir que no me arrepiento de haberla elegido, ha sido bastante generosa, me ha abierto muchas puertas y sobre todo que me ha permitido hacer cosas que posiblemente con otras no hubiera podido realizar. Aunque he de confesar que si al principio no estaba enamorado, ahora si lo estoy, el haberme casado con mi profesión fue bueno.
Y es que el decidir qué estudiar, significa precisamente casarse, al menos para mí, pues implica que al obtener un título profesional, te cases con una carrera, hace que la gente te identifique y te conozca como: el ingeniero, el abogado, el médico, la contadora, la química, etcétera. Claro que también hay muchos que como yo, somos golfos, probamos hacer cosas de otras profesiones, en mi caso por ejemplo, que estando comprometido con la Administración me he metido con la Comunicación -produciendo y conduciendo programas de radio-, con la Informática o Computación -creando sitios web-, con Diseño Gráfico -sugiriendo ideas creativas-, con la Pedagogía -dando clases- y hasta con la Agronomía -intentando capacitar a productores-, en fin, no descarto que siga experimentando con otras, pero eso sí, nunca abandonando a la primera. También es cierto que hay quienes obtienen un título de equis carrera, y nunca la ejercen, van por la vida haciendo cosas totalmente ajenas a lo que una vez pensaron hacer, es triste porque no siempre fue una decisión tomada voluntariamente, sino que fue la falta de empleo en su área, o peor aún, porque estudiaron algo que no les gustaba, es como casarse sin amor, solo por la promesa de una vida rosa y feliz, o porque los obligaron a casarse, es similar al matrimonio entre las personas, hay quienes unen sus vidas por accidente y a futuro se divorcian o viven peleados e infelices, aunque claro que, tu no te divorcias de tu profesión, yo creo que nadie en su sano juicio pide que le revoquen su cédula profesional, solo porque no es lo que quería estudiar.
Actualmente estoy en mi faceta de emprendedor, derivado de las herramientas que me ha dado la Administración, he retomado proyectos que inicié en 2010 y tras 5 años de aletargamiento están viendo la luz. Esas ideas son como los hijos de la relación, pues al poner en práctica lo que aprendes estás dando vida a iniciativas que una vez estaban dentro de tu cabeza, con el riesgo implícito, ése que nunca desaparece y los proyectos al igual que un ser humano, llega el momento que tienen que morir.
Cada quien decide hacer de su vida lo que mejor le parece, podemos equivocarnos, pero lo importante es reconocerlo, aceptarlo y mejorar, si de pronto no estás a gusto con lo que haces, déjame decirte que, ¡te casaste con la persona equivocada!, no necesariamente tienes que tener un documento que diga "licenciado" o "ingeniero", aplica para cualquier oficio o actividad a la que dedicas tus días, como las personas que no están casadas "oficialmente" pero que viven juntas. Si sientes que lo que haces no te llena, es como estar con una persona que no amas, si no puedes dejar esa actividad porque económicamente te va bien, haz por otro lado aquello que alguna vez quisiste, conviértelo en tu hobbie, aunque suene feo, pero es algo así como tener una amante (bueno, supongo, por aquello que se dice sobre las o los amantes), el punto es que tu vida no sea miserable. Por el contrario si le estás siendo infiel a tu carrera pero te satisface lo que haces ¡Felicidades! ya no busques regresar con ella.
Ahora si tú que lees ésto, aún no haz decidido a que te vas a dedicar, si aún no te has casado, piensa que es lo que te gusta, como te ves en el futuro, si te vas a "casar" por conveniencia ¡hazlo!, pero toma en cuenta qué hacer cuando cumplas con la sociedad pero no hayas cumplido contigo mismo.
Recuerda que cuando mueras, te llevarás el título a la tumba, la gente te recordará como: el licenciado, la doctora, el mecánico, la secretaria, etc., en fin: ¡Hasta que la muerte, los separe!


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