Carta a Abril
Nunca te había escrito una carta, nunca te había dedicado unas líneas, quizá en alguna ocasión pasada te había ofrecido algunos pensamientos, pero, todos sin tocar el papel. En algunos años me fuiste indiferente, pero en otros me provocaste miedo, tristeza y mis ojos lloraron tanto que pedían que terminara ya. Hoy quiero vivir en paz contigo, hagamos un trato: yo no recuerdo el pasado y tu me traes vivencias nuevas...
Abril, hemos comenzado bien, el día primero en fin de semana. El día dos, apenas terminado el uno, me robaste una hora, la tomaste sin darme cuenta, como el niño que roba las migas de un plato ajeno, me timaste sentado en la mesa de un bar con cerveza en mano y escuchando música bohemia, quizá no me di cuenta del atraco porque estaba encantado charlando con una amiga que hace tiempo no veía. Pero bueno, toma esa hora, tu primo Octubre promete devolverla. El tercer día, fue caluroso, tanto que mi brazo izquierdo quedó más tostado de lo normal, por estar expuesto a la ventanilla del auto, mientras conducía a casa de la abuela. Amo a ese sol resplandeciente, brusco y hasta cierto punto violento, que no lo cambio por los días lluviosos, ni por los días frios, no importa que me ponga de malas, es mejor que ponerme triste por la lluvia que me impide ver el cielo azul. No quiero una nariz congestionada en primavera, como en aquellas vacaciones de hace dos años, en el país del norte, nadie me dijo que por allá el sol no es tan radiante en primavera, y tuve que quedarme encerrado un día entero viendo televisión y tomando antibiótico, luego caminando por el parque central y ver que los árboles aún no tenían hojas y que la gente no concurría allí, me hizo sentir solo. No quiero soledad en abril!
Quiero decirte Abril que, esta primera semana promete mucho, es la última semana del cuatrimestre -que curiosamente se convirtió en trimestre-, es la semana previa a las vacaciones, es solo un tramo de 4 días para descansar de tan ajetreada temporada. Para la segunda semana imitaré a los osos en invierno, mi rutina será comer y dormir -hibernar en primavera- recuperar la energía que fui perdiendo entre febrero y marzo, espero subir al menos 2 kilos más, no importa si es grasa o masa muscular, es lo de menos, el punto es ganarle a la báscula, porque cada vez que nos encontramos parece burlarse y me recuerda que peso lo mismo sin importar cuanto coma.
Abril, quisiera ir a la playa, pero la falta de amigos viajeros me lo impide, no soy de viajar solo, es decir, puedo tomar un bus o un avión e irme sin acompañantes, pero sé que en mi destino hay alguien que me espera. Trataré de ir al menos de compras, al cine o visitar un pueblo mágico con uno o dos amigos solteros -para que no les anden llamando a cada rato-, que si tengan vacaciones y algo de dinero en las carteras.
Sé que te he propuesto olvidar, a cambio de que me des vivencias nuevas, pero hay fechas que se quedan enterradas en el fondo de la memoria y que cuando están próximas a repetirse, salen como desesperadas corriendo a asomarse por la ventana del subconsciente, y si no vienen acompañadas con lágrimas, al menos vienen de la mano con la melancolía. Cumpleaños que ya no serán, porque ya no hay quien los cumpla, cumpleaños que hay que desmarcar del calendario porque no hay a quien felicitar, solo queda dedicar un recuerdo y tomar a esa fecha y meterla de nuevo en el baúl de cosas pendientes por olvidar, aunque se oponga debo de encerrarla, esperando que el próximo año ya no esté ahí para salir. Si puedes Abril, llévatela, llévate los restos de abril...
Finalmente, te prometo Abril, que vamos a cantar con los amigos, que te voy a tomar muchas fotos y que vamos a crear buenos recuerdos, y descuida pero, si este año hay lágrimas, serán de alegría, serán de tanto reír, recién estamos comenzando así que vamos pues! dame la mano Abril y vamos a vivir!
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| Fotografía: "Flores de abril". Por: Ludy. En NYC. Abril 2017 |



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