IDEOTAS

Hace unos días publiqué en Facebook una fotografía que tomé de un vehículo que encontré en mi camino y de entrada me pareció muy mono, era un bochito rojo con tremendo quemacocos, y digo tremendo porque el auto fue modificado y no tenía el techo, toldo o como se llame, en lugar de eso llevaba una enorme sombrilla, de esas que se usan para dar sombra en las mesas que se ponen fuera de los restaurantes, o como las sombrillas de playa, en verdad era muy curioso y gracioso a la vez, la razón por la que éste vehículo tuviera tal modificación, se debía a que es utilizado como punto de venta itinerante, vendía helados. Si no se imaginan como se veía ese artefacto, les dejo unas fotos que no pude evitar tomarlas.

A que voy con esto, pues muchas ocasiones hemos escuchado decir que los mexicanos tenemos una enorme creatividad, que encontramos fácilmente la solución a los problemas, y un claro ejemplo es el dueño del bocho en cuestión, pues él necesitaba un medio para comercializar sus helados, lo ideal hubiera sido adquirir una combi o un vehículo amplio con capacidad para la carga y para tener espacio para maniobrar con las ventas, pero ante la situación económica que vivimos muchos mexicanos pues no da para hacer ese tipo de inversiones. Entonces esta persona ante su vibrante necesidad pues simplemente cortó el techo del auto y le implantó una sombrilla como ya les comentaba, tuvo una "ideota", solo que a mi juicio fue una estrategia que solo le cubría del sol, ahora me pregunto ¿que hará si de pronto se suelta la lluvia? ¿acaso tendrá un plástico que envuelve al auto y lo protege como una burbuja? ¿o la sombrilla se hace más grande y tapa por completo al carro? 

Ninguna de esas ideas es posible. Así que me cuestiono ¿realmente los mexicanos somos creativos?.
El año pasado leí un libro muy bueno y el cual les recomiendo, sobre todo a aquellos que estén interesados en temas de emprendimiento e innovación, se llama "Crear o morir", de Andrés Oppenheimer, quien es un periodista y ahora escritor argentino, sus libros son escritos en forma de ensayo, son una lectura muy agradable, aborda temas contemporáneos y realistas, tiene 3 títulos ya en el mercado -actualmente estoy leyendo "Cuentos chinos"- y el precio de éstos no es caro, el de "Crear o morir" está en aproximadamente $300.00 pero si lo buscan en la librería de la BUAP, en la ciudad de Puebla -no recuerdo la dirección pero está cerca del Carolino- lo hallaran mucho más económico.

Bien, me interesé en este título porque estoy muy involucrado en el tema ya que imparto clases en asignaturas relacionadas con una carrera de innovación. Encontré mucha información que me ha dejado anonadado, son datos recolectados de fuentes vivas, de entrevistas con personas, empresarios, gobernantes, etc., es lógico que al ser periodista conozca a muchas personalidades, y todas esas conversaciones las plasma en sus libros, hay datos tan interesantes que de pronto yo desconocía, menciona por ejemplo que el país que más patentes (documentos que acreditan la propiedad de un invento) registra ante la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), es Estados Unidos con 57,000 solicitudes de registro, le sigue Japón con 54,000, Alemania 17,000, Corea del Sur con 12,400, estos como los países con mayor número de patentes en el año 2014, cuando revisa uno la cantidad de inventos registrados en América Latina es deprimente y si hablamos de las que registra México pues es aún más triste, el primer lugar lo tiene Brasil con alrededor de 600 y le sigue México con poco más de 200, al menos no estamos como otros países como Cuba que registró 9 y Venezuela 1 -es entendible el por qué de Venezuela, si no lo entiendes googlea noticias de ese país y lo comprenderás-.

Este autor hace referencia a varios aspectos que apuntan a una mayor o menor creatividad e inoovación, entre ellos la educación, dice que en Argentina por ejemplo, hay 3 sicólogos por cada ingeniero graduado, a lo cual hace referencia que los habitantes de América Latina se inclinan más por las ciencias sociales y no por las ingenierías, las cuales se supone hacen mover al mundo.

Dentro de las entrevistas que se encuentran en el libro, está la de un mexicano que sin tener una preparación universitaria logró convertirse en Director de una empresa de Robótica en Estados Unidos, ya que él es un experto en desarrollo de drones y cuanta cosa tecnológica sea. La crítica que se hace a las Instituciones de Educación Superior, es que en sus planes de estudio no incentivan que el estudiante desarrolle talentos o los explote adecuadamente, no se actualizan, muchas carreras de "innovación" solo tienen el nombre, porque en su curricula es escasa o nula la presencia de materias acorde al tema. Hace alusión también al tema del fracaso y pone sobre la mesa muchas más historias de hombres -de hecho solo hombres, no entrevistó a mujeres-, que me dejaron impresionado, hablando de cosas tan raras que de pronto parecen de una película de ciencia ficción, como las impresoras 3D que ya son una realidad, aunque a la fecha no se han comercializado para uso doméstico ya existen, es tan loco imaginar que puedas "imprimir" tu ropa, tus zapatos, accesorios, herramientas, etc., con tan solo un aparato que pronto podrás tener en casa, yo no creía en eso hasta el año pasado en Colombia que me mostraron un objeto -un tipo pelota de plástico amarillo florecente- que fue hecho con una impresora 3D. Pero bueno de verdad les recomiendo ampliamente este libro por si necesitan hacer girar la ardilla.

Retornando al tema del bochito transformer, les decía, yo dudo que los mexicanos tengamos una buena creatividad, creo que solo tenemos chispazos, ideas "apaga fuegos", a lo que me refiero es que si he visto como muchas personas solventan sus necesidades con "inventos" caseros, que si bien sirven para salir de paso, al poco tiempo se vuelven basura, no son del todo útiles, además de que difícilmente -creo yo- serían patentables. Hace falta realmente desarrollar objetos que sean duraderos y cubran una función específica y replicable, nos hace falta también la cultura del registro de marca o de derechos de autor, en nuestro país tenemos al IMPI que es el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial quien se encarga de otorgar el registro de marcas y patentes en México, pero pocos lo conocemos y lo usamos, cuenta con una oficina en la Cd. de Puebla y los costos son relativamente bajos, algo así como $2,500.00 por registro de marca.

Creo que si tuviéramos la suficiente capacidad para imaginar y crear, sería una oportunidad para nuestro país el alcanzar un mejor desarrollo económico. Debemos de pensar en soluciones reales y como ya dije duraderas, un ponente en un congreso decía que para que una idea sea creativa debe ser funcional, y que para que se pueda volver comercializable debe hacerse al menor costo posible pero con la mejor calidad.

Es todo por hoy, ya me extendí, pero espero haber sembrado en ustedes la espinita de seguir investigando sobre creatividad e innovación y sobre todo que lo apliquemos. Si se preguntan que he inventado yo, pues le diré que unas mentirotas que a veces hasta yo me las creo.

Saludos y compartan en sus muros si les agradó el post de hoy.




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