Restos de abril

Existen momentos en la vida de todos los seres humanos que dejan una marca, o muchas, algunas veces indelebles, tatuadas más allá de la piel traspasando incluso el alma. Situaciones que proyectan buenos recuerdos a futuro y se disfrutan al recordar, otras más que el subconciente prefiere bloquear por tan malas experiencias que fueron algún día. Con el paso del tiempo solemos ocultar las cicatrices que se formaron por un mal tiempo, dejamos de verlas, de sentirlas, de evitarlas hasta parecer que las hemos olvidado, pero basta de una canción, un aroma, una voz o un nombre para traerlas al presente, para recordar que siguen ahí, vuelven a doler o a sangrar en el peor de los casos. 

Existen fechas que año tras año repetimos, cada año volvemos a repasar los mismos días, recorremos los 365 escalones, en muchos de ellos se producen eventos que en un futuro celebraremos o lamentaremos. Los cumpleaños, los ascensos, los noviazgos, las cenas, los atardeceres, los viajes, las citas, los encuentros, los desencuentros, los engaños, las mentiras, las promesas, los golpes, las peleas, los abrazos, los besos, las caricias, las sonrisas, las borracheras, las esperas, los nacimientos, las muertes...

Existen meses que contrastan los recuerdos, que inspiran sueños o que rompen anhelos. Meses que deseas volver a vivir, otros que quisieras arrancar del calendario para no recordar. En un determinado mes del año puedes vivir los peores acontecimientos de tu vida y parecieran que no se terminan, que los problemas se van ligando uno tras otro, y al año siguiente sucede lo mismo, como una maldición, como un dejavú, viene el siguiente y solo esperas  que pase pronto, pero sucede que ahora trae un revés a tu vida, que todo lo malo ahora no existe, que ese mes fatídico se convierte en el más feliz de todos los meses de tu vida y viene a romper con esa mala racha que venías arrastrando, tanta es la dicha que no crees que sea posible, tanto que temes se acabe, empiezas a tomarle nuevamente sentido a la vida, sueltas el miedo y abres tus alas para abrazar nuevos momentos.

Existe el cuarto mes del año, donde se revuelven las memorias agridulces, donde lo malo pasó pero dejó su huella, donde ahora vez una luz y tratas de enterrar un recuerdo que te ata, sin embargo aunque lo entierres sigue allí esperando nuevamente a ser visitado, como toda tumba, a pesar de que se borre la lápida debajo de ella seguirán los restos de un mal recuerdo, carcomido por el tiempo y solo queda sembrar flores sobre ella, para que al visitarla ya no duela. 

Existe el cuarto mes donde renaces, ríes, vives, sueñas y das gracias a la vida, te abrazas a ella y solo queda decirle que se lleve los restos de abril...


Fotografía propia: Orquídea. Flor de recuerdos. Flor de varios abriles...

Comentarios

Entradas populares